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El poder (y riesgo) de las ideas carismáticas.


El carisma es un poder mágico. Permite a los seres humanos conectarse en caliente y construir puentes mucho antes de que los hechos en el terreno sean claros.

El carisma crea estrellas de rock, científicos poderosos y estafadores, también.

Abusado, el carisma es a menudo el camino a la tragedia, porque nos hace suspender la incredulidad y seguir a un líder del que deberíamos haber sido cautelosos. Por otro lado, el carisma en las manos correctas es el motor que nos puede ayudar a mejorar, hacia resultados que nunca hubiéramos logrado si nos hubiéramos dejado paralizados por el status quo.

Consideremos por un momento la idea carismática. Una idea, desconectada de la persona que podría haberla concebido, que se propaga de persona a persona. Una idea que no solo es pegajosa, sino también viral.

Escribí sobre los virus de la idea hace veinte años, pero no hablé lo suficiente sobre la naturaleza misma de una idea. Que algunas ideas, como algunas personas, son más carismáticas que otras.

Cuando esas ideas carismáticas contribuyen a la cultura, crean un ciclo de avance que nos beneficia a todos (nominaré “no ensucie” como ejemplo). Por otra parte, ideas negativas pegajosas (como el miedo falso sobre la vacunación) persistir más de lo que deberían.

Nuestro trabajo como comercializadores es hacer el arduo trabajo de encontrar y fomentar ideas carismáticas de las que podamos sentirnos orgullosos.

Un punto de partida es mirar las ideas que intenta difundir. Considera si son lo suficientemente carismáticos para ganar el esfuerzo que estás poniendo en ellos, y si no, cómo reemplazarlos con ideas que son.

Fuente: Seth Godin, articulo original en ingles

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